¿Quién se adapta a quién?

telefonorojoEl pasado mes de octubre me contactaron de una conocida empresa financiera para preguntarme si podía ofrecerles una charla y una clase de yoga en su sala de conferencias, esto en razón de que estaban celebrando una “Semana de la salud” para volver más conscientes a sus colaboradores de la importancia que tiene el cuidado de su cuerpo a través del ejercicio, la alimentación, la relajación, etc.

Mi respuesta por supuesto fue afirmativa, y después de revisar agendas concretamos un encuentro para afinar los detalles sobre la clase y para tener la oportunidad de conocer el espacio en donde ésta se llevaría a cabo. Una amable señorita, encargada del departamento de Recursos Humanos, me platicó los pormenores y necesidades de la empresa con respecto a su personal, me dijo que ya habían contratado una charla de nutrición, una de acondicionamiento físico e incluso a un spa para que les platicara acerca de la importancia de mantener una piel saludable y sobre los beneficios del masaje.

Faltaba, según su apreciación, una charla sobre relajación y una clase de yoga para que la “Semana de la Salud” resultara todo un éxito. No pude estar más de acuerdo, la idea me parecía estupenda y de inmediato quise conocer la sala de conferencias para saber cuántas personas cabrían.

La señorita, aunque emocionada, me miraba con incredulidad y me preguntaba una y otra vez “¿De verdad? ¿Vendrá? ¿Aquí?” Por supuesto mi respuesta fue siempre la misma: sí. Tanta insistencia me extrañó, y al preguntarle el porqué de su escepticismo, me comentó algo que, aunque ya lo había escuchado en otras ocasiones, me volvió a sorprender como si fuera la primera vez que lo escuchara.

Me dijo que ya había contactado a varios centros de yoga proponiéndoles lo mismo, una charla y una práctica en su sala de conferencias, la cual, según su criterio, era el lugar ideal para ello, pues además de ser espaciosa, brindaba una sensación de desconexión y aislamiento del resto del centro de trabajo y su ruido cotidiano. Según ella, los maestros a quienes había contactado previamente se habían negado a prestar el servicio que requería, todos ellos coincidían en lo mismo: la charla sí, pero la clase no, pues le explicaron (palabras más, palabras menos) que no podían dar una clase de yoga en un centro de trabajo, pues el ambiente no es el adecuado y la experiencia sería muy diferente, que el lugar “no se prestaba” para una actividad como esa.

Me dijo que fueron muy agradables y muy amables, y que aunque se negaron a impartir una sesión ahí, la invitaron a que asistiera con sus compañeros a sus centros de yoga, en donde tenían el ambiente perfecto y las condiciones precisas para motivar la relajación y la inspiración. Aunque la idea resultaba tentadora, trasladar a veinte personas era mucho más difícil (y caro) que trasladar a una sola.

De hecho me confesó que tenía la idea de que llamarme sería igualmente una pérdida de tiempo, pues estaba segura de que yo también me negaría a dar una clase de yoga allá, en su centro de trabajo. Se equivocó.

Días después, no sólo di una charla y una clase de yoga, sino que les di una clase de “yoga en la oficina” en donde los colaboradores pudieron aprender una secuencia de ejercicios y posturas muy sencillas para realizar en su lugar de trabajo, sin necesidad de alejarse de su puesto o de cambiarse la ropa.

Actualmente estoy trabajando en un programa de buenas relaciones laborales para la mejoría de su ambiente de trabajo.

ygCuando los yoguis desarrollaron las poderosas técnicas que hoy nos benefician, no había centros de yoga, ni siquiera tapetes, mucho menos había un “buen ambiente”, con música de fondo, aromas relajantes, imágenes y frases motivacionales. Ellos vivían en las selvas, en las montañas, bajo soles y lluvias intensas, rodeados de mosquitos y con temperaturas extremas. Los centros de yoga y ashrams se inventaron mucho tiempo después.

En realidad el yoga es algo que se adapta a nosotros, no nosotros al yoga. La flexibilidad no sólo debe ser física, también mental.

4 thoughts on “¿Quién se adapta a quién?

  1. Excelente entrada! me quedo con tu releflexión final: “el yoga es algo que se adapta a nosotros, no nosotros al yoga. La flexibilidad no sólo debe ser física, también mental.”

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