Usa la adversidad a tu favor

No puede haber evolución si no hay crisis, no puede haber fortalecimiento si no hay resistencia, no puede haber crecimiento si no hay obstáculos. Tal vez conozcas la frase de que los aviones solamente pueden despegar con el viento en contra. Lo mismo sucede con nosotros los seres humanos, requerimos obstáculos, necesitamos crisis para poder desarrollarnos. Sin embargo, a nadie le gustan las adversidades. A todos nos gustaría que las cosas fueran sencillas y que todo saliera muy bien siempre.

Pero si lo analizas por un momento puedes darte cuenta de que la resistencia es sumamente necesaria para poder alcanzar nuestro máximo potencial, un corredor requiere entrenar poniéndose cada vez más distancia o cada vez más velocidad; un jugador de ajedrez requiere enfrentarse con rivales que le representen mayor reto, un fisicoculturista necesita cargar cada vez más peso para poder hacer crecer sus músculos.

En cada uno de los ejemplos anteriores, las personas toman la decisión de someterse voluntariamente a retos cada vez más complicados para tener un mayor desarrollo. Es lo normal, así debe ser, pues de otra forma no podría haber crecimiento. Sin embargo, cuando llega el momento de crecer como personas, y se presentan las circunstancias adversas que nos ofrecen la resistencia necesaria para poder progresar, es frecuente que nos rehusemos a vivir semejantes eventos.

El ego, ese mecanismo de la mente que trabaja haciendo su máximo esfuerzo para mantenernos siempre cómodos y a gusto, querrá evitar a toda costa la incomodidad, los obstáculos y la resistencia. Y cuando no puede evitar eso, si no está entrenado, su reacción será la queja, el volverse víctima de las circunstancias y el evitar la confrontación directa con la realidad. Entonces puedes sentir que no elegiste vivir esto, que estás en el lugar equivocado y en el momento equivocado, y que quisieras estar viviendo otra realidad.

Pero si observas, ninguno de los seres humanos grandiosos que han visitado este planeta, y que han dejado enseñanzas, ejemplos e inspiración, se lo pasaron bien y a gusto. Ninguno. La adversidad formó parte de cada momento, la resistencia fue una constante y cuando parecía que ya no podían salir peor las cosas, se presentaban los más grandes retos.

A veces puedes sentir tan complicadas tus circunstancias, tan fuertes y tan dolorosas que te dan ganas de darte por vencido, a veces tal vez ni siquiera te dan ganas de salir de la cama por la mañana, puedes percibir todo tan oscuro y sin solución.

Y es aquí en donde resulta de suma importancia el conocimiento de cómo funciona la mente, es en estos momentos en donde la técnica, el entrenamiento de la mente y la disciplina juegan el más importante papel. Porque solamente una mente entrenada será capaz de percibir, en medio de tanta oscuridad, a la luz. O incluso, cuando no se mira la salida, cuando la oscuridad es tal que definitivamente no hay luz. Entonces tu técnica, tu práctica, tu disciplina deberán permitirte volverte tú la luz. Si tu técnica no te puede dar eso ¡que te devuelvan tu dinero!

Según las enseñanzas del yoga, y de muchas otras disciplinas, el propósito de la vida humana es justamente el crecimiento, el desarrollo, la expansión y el aprendizaje, y esto sólo puede ocurrir cuando hay adversidad, cuando hay obstáculos, cuando hay resistencia. Y cada ser humano debería tener el método que permita a su mente mirar en cada circunstancia compleja, la bendición, la oportunidad, la plataforma, el escalón.

Entre más grande el reto, mayor el crecimiento. ¡Qué maravilloso es este juego!

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