La ciencia y el yoga

Existen cada vez más estudios y evidencias científicas sobre los beneficios terapéuticos de la práctica del yoga. En la actualidad, miles de personas se reconocen favorecidas debido a esta milenaria disciplina, la cual podemos encontrar ya básicamente en cualquier ciudad y casi en cualquier contexto social.

No sólo le encontramos en los tradicionales ashrams sino también en modernos y decorados estudios, en gimnasios, en salas de baile, en oficinas, en centros de rehabilitación física, etc. Su expansión va en incremento y según parece, esto apenas está comenzando.

Sin duda, ese crecimiento se debe a que sus beneficios se perciben al poco (muy poco) tiempo de iniciar su práctica. Quienes le practican regularmente aseguran que han obtenido mejoría básicamente en todas las áreas de su vida, sin embargo, el área de la salud ha sido el punto clave para su dispersión, lo cual ha despertado la atención muchas áreas de la comunidad científica.

Actualmente decenas de estudios se están llevando a cabo para comprobar lo que la gente asegura, y aunque los resultados han sido para muchos verdaderamente asombrosos, para los practicantes han sido una simple confirmación de los beneficios que han estado percibiendo.

Tan sólo en este año los científicos han realizado varios e interesantes descubrimientos en torno a ciertas técnicas de yoga que han servido como terapias efectivas para el manejo o disminución de ciertos padecimientos.

Por ejemplo, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) encontraron que la práctica de la respiración profunda (un ejercicio de pranayama común en el yoga) y el estado mental es fundamental en el manejo de la emoción, el estrés y la ansiedad. Esto es debido a un grupo de neuronas que recién descubrieron y a las cuales decidieron llamarles “neuronas pranayama” inspirados en la práctica del control y regulación de la respiración que se ha practicado por milenios en el yoga. Los resultados de la investigación pueden encontrarse en la revista Science.

Por otra parte, la Fundación para la Investigación y Prevención del Alzheimer (ARPF, por sus siglas en inglés) ha decidido recomendar en las páginas principales de sus sitios web la práctica de una técnica del Kundalini Yoga conocida como Kirtan Kriya gracias a un estudio reciente que ha demostrado que dicha práctica, utilizada como terapia para la disminución cognitiva, defecto cognitivo leve y prevención del Alzheimer, produce cambios funcionales en el cerebro asociados con el mejoramiento de la memoria; además de un mejoramiento significativo en las medidas de funcionamiento ejecutivo, depresión, ansiedad y resiliencia psicológica.

Los resultados de la investigación pueden encontrarse en el sitio web de la ARPF.

Actualmente se están llevando a cabo estudios y descubrimientos sobre la aplicación de técnicas de yoga como terapias efectivas para el apoyo de padecimientos como arritmias cardiacas, manejo del dolor y fibromialgia, manejo del VIH, y más…

Aunque en éste ámbito el yoga está demostrando ser de una gran utilidad, no solamente resulta efectivo para personas con padecimientos como los mencionados anteriormente, básicamente cualquier persona puede ver un mejoramiento en su calidad de vida casi inmediatamente después de iniciar su práctica.

Pero a pesar de la efectividad demostrada por esta milenaria disciplina, aún queda un largo camino de aceptación por recorrer, pues existe todavía en un gran sector de la población la percepción errónea de que el yoga, junto con sus diferentes técnicas (como la meditación) es una práctica peligrosa de culto religioso para personas rebeldes y desorientadas.

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